La Palma, ha sido, y sigue siendo, receptiva con los usos
y costumbres que trajeron los colonos y los emigrantes que a lo largo de los
siglos se establecieron o regresaron. Postres, licores, frutas, frutos secos,
carnes y pescados encontraron un buen hacer para el paladar de campesinos y
nobles. Con cereales tostados y molidos, a modo de harina, se hace el gofio, no
suele faltar en la leche de los niños palmeros. Las Papas. Agua y sal se
necesitan para hacer, a fuego normal y con piel (así las comen los canarios),
las papas arrugadas, que acompañan a la carne a la brasa y al pescado frito. El
pescado se suele comer como plato único, fritas las cabrillas, pargos,
palometas, alfonsiños, samas y salemas, guisados el mero y la vieja, y a la
plancha la mayoría de los túnidos (bonito y albacora). Como aperitivos del mar
se sirven lapas, camarones, gueldes y morenas. En salazón de pescado -pescado
salado- se utiliza por lo general el cherne, acompañado de los tradicionales
polines (plátanos verdosos guisados) o boniatos (batata), que es otra de las
preferencias gastronómicas de los palmeros. Es conocida La Palma(Isla Bonita)por
sus mojos, salsa picona de pimienta roja seca o verde. Los quesos se elaboran
exclusivamente con leche de cabra: su sabor es agradable, suave y mantecoso. La
más conocida golosina palmera es la rapadura. (Miel de caña, gofio, azúcar,
almendra, canela y limón); de ésta surgen otras variedades (de leche, chocolate,
Coco...). Dulces de fácil localización en el comercio, restaurantes o
mercadillos son, entre otros, los almendrados, tortitas de pasta de almendra con
azúcar y huevo, cocidas al horno; el bienmesabe, que lleva huevos, en la mayoría
de los casos bizcocho, almendras tostadas molidas, azúcar y ralladura de limón;
los marquesotes, bizcochos de harina de trigo, huevos y azúcar, cortados en
forma de rombos, ensopados unos con un almíbar melado y cubiertos otros con
claras a punto de nieve; y el queso de almendra, con huevos, ralladuras de limón
y canela, además de las almendras. La mayoría de los restaurantes incorporan en
sus cartas postres de elaboración propia, no faltando a las ofertas clásicas el
bienmesabe, tarta de limón así como flanes o quesillos. Frutas, subtropicales o
no, encabezadas por el plátano, constituyen una de las ofertas gastronómicas más
atractivas de Isla Bonita: aguacates, mangos, kiwis, chirimoyas, papayas,
guayabas, tunos, peras, higos y naranjas. De una variada y rica flora, endémica
o foránea, de la isla, se producen muchas clases de miel, de distintos sabores y
aromas.